José Igancio's profile¿mi lugar en la web?PhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    October 18

    RELATO DEL VIAJE QUE SIEMPRE FUE NUNCA

    Siempre que salgo de paseo con mi amiga lancha voladora pasan cosas atractivas. Surcando el espacio sideral, después de una charla con ella sobre lo rutinario que era rascarse cuando algo te pica, me dormi plácidamente como solo lo hacen los sin rumbo.
    Después de horas y horas de viajes a velocidades regulares para una lancha voladora que habla (pero callaba para no despertarme), el piloto automático encaro a una “pileta autónoma semi-vacia” considerando que acabaría al fin con su encarnizada soltería, para descubrir que solo el juego de palabras que la define no tiene que ver con lo que buscaba. Igual a está le agrado la idea de viajar por viajar, antes que su aburrida idea de vagar por vagar, y nos acompaño.
    Me desperté con el sobresalto de saber que todo marchaba muy bien en la inmensa tranquilidad del universo vacio y frío.
    Para mi sorpresa, momentos después nos cruzamos con un ovni. Fuimos abducidos hacia él. Lancha me dijo:
    - Cualquier cosa vos a mi no me conoces, y nuestras conversaciones nunca existieron. Entendí que fue el miedo quien le hizo decir eso, pero nunca supe miedo a que…
    Por las conspiraciones mas retorcidas de la historia, fuimos abducidos por un extraterrestre Hippie. Se presento y acto seguido hicimos al Amor, lo creamos desde cero, nació para vivir eternamente con nosotros. Y no creo que muera. Antes pensé que lo conocía a tal sujeto, alguna que otra vez lo cite para manifestar a un sentimiento en mi ser, con asombro descubrí que me cae simpático a pesar de su cara de arco iris feliz. Mientras el extraterrestre nos contaba su sin fin de aventuras acompañado de un intraterrestre de su planeta natal que perdió la vida en una manifestación pacífica contra los “emparchadores blancos” de agujeros negros; reconocí tristeza en su tono de voz durante todo ese relato. Amor creo que también se dio cuenta, a pesar de su pocas horas de vida, ya hablaba perfectamente el idioma que inventamos para entendernos.
    El viaje en ovni es cómodo dependiendo quien te toque de compañero, por suerte tenía los mejores que podía pedir. Charla de por medio, llegamos a una estrella. Estaba borracha lamentando la partida de un cometa que la abandono. Es en este tipo de situaciones en el que el chiste fácil se hace presente, y así fue: apareció “hizo la gran estrella fugaz”. Un chiste de mal gusto que congenio amistad enseguida con Amor, quien lo miro y dijo: Te quiero, y el le respondió: yo tampoco!
    Así que ahí estábamos todos (mi lancha parlante, el piloto automático, la pileta autónoma semi-vacia, el extraterrestre hippie, Amor, la estrella, el chiste fácil de mal gusto y yo) hablando de cosas muy interesantes como por ejemplo:  porque los pies se llaman pies y las manos manos.
    La conversación se torno densa cuando la estrella empezó a mencionar que nos envidia a los seres humanos por esa cuestión inevitable de comunicación con nuestros sentimientos. También de cómo los vivimos y manifestamos. Comenzamos otra ronda de una bebida que era tan fuertemente alegre como cuasi amarga. Aprovechando el momento de confianza, con ironía conté que alguna vez me enamore de la luna, que fue por esa razón que comencé con los viajes por el espacio.
    Transcurridas muchas sucesiones de tiempos finitos memorables solo en mi, en lo incontinuo de la memoria del limbo no real, se nos hizo tarde. Lancha me miro complicemente, no hacia falta palabras para describir ese mensaje: Se quería ír.
    Hicimos los saludos correspondientes y volvimos. La pileta se quedo con el piloto, el extraterrestre hippie acompañaría a la desolada estrella y al chiste fácil de mal gusto.
    Solo Amor prefirió quedarse en el cosmo vagando, me despidio con un hasta pronto.
    Fue un lindo viaje.

    José Ignacio.